El oficialismo hizo valer su mayoría y logró aprobar este miércoles por la noche en el Senado la reforma del Código Procesal Penal, que fue rechazada por casi toda la oposición.
El proyecto, aprobado por 39 votos a favor y 24 en contra, fue girado a la Cámara de Diputados tras un debate que comenzó pasadas las 14:10 y concluyó quince minutos antes de las 20. El único senador de la oposición que votó a favor del proyecto fue el pampeano Carlos Verna, tras argumentar que él impulso una reforma similar cuando era gobernador.
La iniciativa oficial, que implica un cambio de sistema en el procedimiento de aplicación de justicia en materia penal, al pasar de un sistema inquisitorio a uno acusatorio, incluye el nuevo rol para el fiscal como investigador y para el juez, que pasará a garantizar el proceso y a aplicar la ley.
Entre las modificaciones aceptadas por el kirchnerismo se encuentra la eliminación del concepto de conmoción pública como causal para negar la excarcelación de algún imputado; se incorporó un sistema de sorteo para la adjudicación de causas a los fiscales en lugar de las facultades que se le otorgaban la Procuración General de la Nación para asignar en forma discrecional.
Así como la incorporación como condición para considerar peligro de fuga de un imputado “la constatación de detenciones previas” y la “declaración de reincidencia por delitos dolosos”, que en la práctica significa un cerrojo para evitar lo que en lenguaje popular se conoce “puerta giratoria” y la excarcelación de imputados con otras causas abiertas.
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